
A 80 años de terremoto, Onesvie llama a fortalecer cumplimiento normas de construcción en RD
El 4 de agosto, la República Dominicana conmemora el 80 aniversario del devastador terremoto que golpeó su costa noreste en 1946. A la luz de este evento significativo, la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (Onesvie) ha emitido un llamado a la acción para que tanto el sector público como el privado fortalezcan el cumplimiento de las normas de construcción sismorresistentes.
El terremoto, que alcanzó una magnitud de 8.1, no solo causó severas pérdidas humanas y materiales, sino que también sirve como un recordatorio conmovedor de la importancia de la preparación y la resiliencia de la infraestructura.
Contexto Histórico del Terremoto de 1946
El terremoto que golpeó el 4 de agosto de 1946 es uno de los desastres naturales más significativos en la historia de la República Dominicana. Con una magnitud de 8.1, no solo causó una pérdida catastrófica de vidas, sino que también desencadenó un tsunami con olas que alcanzaron aproximadamente 16 pies de altura. Las secuelas vieron daños extensos a la infraestructura, marcando un momento crucial en el enfoque de la nación hacia la preparación ante desastres y la construcción de resiliencia.
En su estela, la República Dominicana enfrentó un largo proceso de recuperación, que destacó la necesidad de códigos y regulaciones de construcción estrictos para protegerse contra futuros eventos sísmicos. Este evento histórico sirve como un recordatorio crítico de las vulnerabilidades inherentes a la infraestructura del país.
Estado Actual de las Normas de Construcción
Con la aproximación del aniversario del terremoto, el director de Onesvie, Leonardo de Jesús Reyes Madera, enfatiza la necesidad urgente de fortalecer el cumplimiento de las normas de construcción sismorresistentes. Señaló que la responsabilidad de garantizar estas normas es compartida, involucrando tanto a los sectores público como privado. Las prácticas de construcción actuales deben ser examinadas para prevenir métodos de construcción inseguros que surgen de la falsa percepción de que un evento sísmico importante no volverá a ocurrir.
Reyes Madera aboga por una evaluación integral de edificios e infraestructuras estratégicas, incluidos colegios, hospitales y servicios esenciales, para identificar vulnerabilidades y mejorar su resiliencia. Este enfoque proactivo es crucial para proteger vidas y minimizar los impactos económicos y sociales en caso de un terremoto significativo.
El Camino a Seguir: Construyendo Resiliencia
Reyes Madera concluye con un fuerte mensaje sobre la importancia de invertir en la reducción de la vulnerabilidad estructural. Argumenta que tales inversiones no son meros gastos, sino medidas esenciales que protegen vidas y reducen los posibles impactos económicos y sociales de un gran terremoto. El código sísmico debe garantizar que los edificios no solo protejan a los ocupantes, sino que también permanezcan funcionales después de un evento sísmico, en particular aquellos que brindan servicios esenciales.
Además, insta al público a cultivar una cultura de prevención y adherencia a las normas de construcción, enfatizando que el respeto por la vida se construye a través de la prevención y la aplicación rigurosa de las normas sismorresistentes. A medida que la República Dominicana reflexiona sobre su pasado, también debe prepararse para un futuro más seguro.
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